lunes, 30 de marzo de 2009

CADIVI EN EL MARCO DE LOS DERECHOS CULTURALES

EDITORIAL

París, Amsterdam, Berlín, Bruselas, Buenos Aires, Dublín, Hong Kong, Lisboa, Londres, Madrid, México DF, Milán, Montreal, Nueva York, Pekín, Praga, Sao Paulo, Sidney, Tokio y Viena, entre otras, cuentan entre las ciudades consideradas como las mejores capitales de la cultura y del esparcimiento en el mundo. Destinos para el conocimiento. Oportunidades para una formación óptima de nuestros hijos. Derechos culturales, cuyo disfrute y consumo debemos a nuestro trabajo honesto y ahorro planificado.

Desde hace varios años, esos derechos se han visto limitados. Más recientemente, han comenzado a ser restringidos. Bajo el falso pretexto de la “austeridad en tiempos de crisis” (falaz, porque los derechos son inalienables) hoy no sabemos de qué manera la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) se apresta a afrontar la crisis económica interna, responsabilidad del gobierno en sentido estricto, a costa nuestra.

Aún luego de haber reducido (a $ 2.500) el monto de las divisas para el pago con tarjetas de crédito para quienes el gobierno califica de “viajeros” (suerte de irresponsables itinerantes, afectos a una actividad superflua, inútil y, por lo tanto, prescindible), se nos ha anunciado, veladamente, que no todo se ha normado en esta materia. Esta forma de decir –o de no decir—es un tipo de rumor que se dirige a una parte de la población de manera deliberada y de lamentables consecuencias: el debilitamiento de la cohesión social y la creación de grupos rivales. Anunciar que los cupos en divisas para viajeros serán asignados de acuerdo al destino y la duración del viaje tiene tales efectos. Una noticia revestida de ambigüedad que, socialmente, está lejos de ser una divagación trivial ya que, si bien es desahogo ante una situación crítica es, por el otro, una fuente problemas sociales y sicológicos de magnitud considerable. La incertidumbre ciudadana es uno de sus más leves e indeseables efectos. Cabe preguntarse:

Sobre los cupos:
¿Eliminaran cupos de Internet? ¿El “cupo viajero” se mantendrá, para disponer de él sólo en el lugar que señale el pasaje aéreo, y sólo en el período establecido en el boleto? ¿El “cupo viajero” solo podrá disfrutarse cuando la duración del viaje sea mayor a 15 días? ¿Los consumos que se realicen en fecha posterior al establecido en el boleto, aún por circunstancias ajenas a la voluntad del usuario, no podrán ser efectuados? ¿Se estará implementando una plataforma tecnológica que bloquea al usuario hasta la fecha limite del boleto, pasadas las 24:00 hs, según el huso horario venezolano?

Sobre los consumos:
¿Los consumos del “cupo viajero” podrán ser usados solo para alojamiento, alimentación y medicamentos; como se atienden los rebaños? ¿Se impedirán las adquisiciones en los rubros que involucren: tecnología, electrodomésticos, vestidos, perfumes, calzados, porque son expresión del capitalismo?

Sobre los lapsos:
¿Cuándo se harán los anuncios y la publicación de la providencia? ¿antes de Semana Santa? ¿antes de las vacaciones de agosto? ¿para las vacaciones decembrinas? ¿Se implementarán estas medidas, como agenda oculta, para cercenar el derecho de libre circulación y acción?

Ante esta progresiva forma de degradación (de ciudadanos a medias a indigentes culturales) debemos reafirmar que los gustos, el bienestar y el placer también son derechos culturales. Además, que para viajar hay que comprar los boletos con antelación. Que a ello se nos obliga para aspirar a la asignación de divisas. Que el precario cupo de Internet aún permite costear gastos de viaje (reservaciones, entradas a eventos culturales y naturales, así como a museos y parques de diversiones). Que los gastos culturales, susceptibles de financiamiento con las tarjetas de crédito, oscilan según el lugar; y que tales eventos no se concentran en una sola ciudad, localidad o destino, como lo prescribe un boleto. Que es nuestra prerrogativa diseñar itinerarios sin fiscalización. Que la falta de previsiones de CADIVI afecta nuestros planes, nuestros años de trabajo honesto, nuestros ahorros y nuestro derecho a decidir sobre ellos, así como a disfrutarlos con libertad.

¿En nombre de qué la Comisión de Administración de Divisas (cadivi) puede intervenir nuestras vidas y la de los nuestros, así como afectar nuestros derechos al disfrute, al conocimiento, a la cultura y a las libertades de acción y elección?

No hay comentarios:

Publicar un comentario