viernes, 8 de mayo de 2009

LA NUEVA GALERIA DE ARTE NACIONAL






Por: Roldán Esteva-Grillet
Fuente: Enfoque365.net











LAS ZOQUETADAS DEL PRESIDENTE Y SU ODIO A PÁEZ



Si el problema hubiera sido encontrar un hueco en la tupida agenda del Presidente para que se dignara pasar, aunque fuera un ratito, por la nueva y definitiva sede de la principal institución museística del país, alguien con buena información y sentido de los tiempos, cualquiera menos el actual Ministro de Cultura y Fauna, nada más apropiado habría sido que escoger el domingo 10 de mayo –día del Artista Plástico- para la tan demorada y pospuesta inauguración.

De ser el Presidente un poquito menos ignorante y sus conocimientos sobre la historia o la cultura del país abarcar algo más que la biografía escolar de Bolívar, las canciones de Alí Primera y los cuentos de la abuela de Barinitas, habría podido aprovechar el momento para quedarse callado y dejar que la guía del museo le explicara lo que tenía pautado. Pero, pozo sin fondo de petulancia y echonería, como buen militarote encumbrado, tomó el micrófono masturbador de egos y derrochó babiecadas al por mayor.


<---Todo debía serle festejado, hasta por quienes fueron solicitados como guachimanes de la fe revolucionaria, intelectuales y creadores con un pasado digno que nada deben al ejercicio militar y sí mucho a la sensibilidad artística, al manejo de la técnica y al compromiso social: el poeta Ramón Palomares, Juan Calzadilla y Román Chalbaud, todos deudos de favores de la cuarta y ahora de la quinta, como muestras de la esplendidez con que se premia el talento en Venezuela.


Los custodios del patrimonio artístico venezolano se las ingeniaron para camuflar, rápidamente, el muro de la infamia que rodeaba la nueva sede, lleno de pintas chavistas reveladoras del escaso sentido democrático de las huestes revolucionarias; y encargaron a un buen simulador que embadurnara esas vergüenzas públicas con el nombre, bien floreado y barroco, de la institución, más una serie escogida de imágenes artísticas que dieran cuenta del desarrollo histórico de nuestro arte. Eso sí, la secuencia debía culminar con la gloria máxima del artista revolucionario por excelencia: Ender Cepeda, sólo que la obra escogida es de sus viejos “maleconeros” y no de los héroes de Puente Llaguno.


Entre las zoquetadas presidenciales, una que viene remachando cada vez que puede y no tiene más nada qué inventar, estaría su odio visceral contra el “Rey de los Araguatos”, mejor conocido por Páez, el Judas Iscariote de los llanos, el asesino intelectual de Bolívar y de su Colombia. Así que, por ahí en los alrededores, sobre un mural del Liceo Andrés Bello, al ver la efigie, bastante caricaturizada, del traidor por antonomasia, no se contuvo al ofrecer a la nueva GAN varias obras del Palacio de Miraflores y de la Casona.
Una excusa para sacar de su despacho presidencial a ese odiado Páez pintado por Tito Salas a solicitud de Arturo Uslar Pietri en tiempos de López Contreras, y de paso otro más antiguo, del siglo XIX, que preside la antesala. Y como el patrimonio artístico de los venezolanos le pertenece a él, porque él es el pueblo, dispuso que su hija mayor –reconocida experta en arte venezolano, según la UNESCO- escoja las obras que deberían estar en la nueva GAN. La cosa se va poniendo buena, dirían en Cuba.
Una carencia detectó el Presidente durante su rápido recorrido por las salas: no hay obras que denuncien el “Caracazo”, hecho crucial en el origen del proceso bolivariano. Así pues, instó a los artistas a que se apliquen. No extrañará que el próximo salón convocado por alguna de las instancias oficiales, ofrezca como carnada para captar obras de arte revolucionarias el saqueo vergonzoso de modestos negocios y la más vergonzosa actuación militar, en un acto de irracionalidad colectiva que han querido convertir en rebelión popular antiimperialista. Otros temas podrían también resultar atractivos: el Viernes Negro, la Coronación, el Deslave de Vargas, el Referéndum Revocatorio…
Haría bien el Dpto. de Educación de la GAN en programar un cursillo de pocas horas, nada agotador, sobre arte venezolano para ser dictado en La Orchila, a ver si como aquel ideólogo italiano que hiciera lo mismo pero sobre el Imperio, el Presidente logra ablandar su mollera y entender una milésima de lo expuesto. Si no consiguen voluntarios, me ofrezco desde ya, aún cuando reconozco la fuerte resistencia del sujeto a deshacerse de la teoría del arte infundida por su maestro de pintura de sus tiempos de cadete en la EFOFAC.
Varios días después de esa memorable visita, acompañé a unos vecinos a ver una parte de la exposición montada desde hacía casi medio año a la espera de la inauguración. Pude constatar la nueva adquisición de la GAN, sólo para complacer las manías del Presidente: un retrato del “cabito”, Cipriano Castro, que vendría a sumarse a los de otros jerarcas militares del país: Guzmán Blanco (y su madre Carlota), Linares Alcántara y esposa, Rojas Paúl, Joaquín Crespo y doña Jacinta. ¿Llegarán alguna vez los de López Contreras, Medina Angarita y Pérez Jiménez como para integrar una sala con la Corte Militar, al estilo María Lionza?
Y ya que viene a colación, ¡qué bien luciría en el hall de la nueva GAN la majestuosa y carismática escultura de Alejandro Colina!, que sigue penando, una vez restaurada, en algún galpón del UCV. Y hasta los mismos Colones maltratados y despreciados por los indigenistas y autoridades revolucionarias. Son obras de verdad monumentales que destacarían en los nuevos espacios, en tanto que las pocas obras escultóricas en bronce exhibidas tradicionalmente a la intemperie, se han empequeñecido.
No estaría de más, ahora que los amantes del arte venezolano han regresado por sus fueros con sus familias junto a innumerables escolares ansiosos de ver y saber, señalizar las salas de manera que los desprevenidos visitantes sepan orientarse en el sentido histórico de la visita. A las autoridades de la GAN y a sus trabajadores no habría sino que desearles el mejor de los empeños y mucha paciencia, pues la incomprensión o la indiferencia pueden durar pero nunca podrán establecerse ad aeternum.--->

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